LOUIS ALTHUSSER
(una bio-bibliografía inocente y subalterna)
NOTA INTRODUCTORIA
: Este trabajo se inició meses antes de la muerte biológica de Louis Althusser en 1990 y como homenaje a su papel determinante en el pensamiento y en la acción de toda una generación. Ensayos posteriores, mucho más elaborados y sobre todo, mejor autorizados, así como sus dos textos autobiográficos reunidos en un solo volumen bajo el título "El porvenir es largo", han convertido lo que sigue en una reliquia de factura casi escolar, cargada sin embargo de una profunda admiración hacia cierta época. Aquella que, sin resultar exagerado - o quizá sí -, merecería llevar su nombre propio, Louis Althusser.
Nada de lo que sigue es de mi propiedad como nada de lo que hay es de nadie; nada es original, como sólo Dios sabe. Es el resultado sin duda fracasado de reunir en un solo texto ensartado por la pura fecha, cuanto tuvo que ver con el nombre propio Althusser. Incurre desde luego en el error humanista, como todo intento biográfico. Más si el concepto de círculo no es circular ¿por qué mi acercamiento al sujeto-pensamiento Althusser habría de ser "althusseriano"?
Junto a los grandes y graves apartados clásicos de vida, obra, opiniones, que aparecen en toda biografía que se precie, he situado el microcosmos de objetos in-significantes (el geranio del alféizar y el tabaco negro) y las anécdotas tontas, banales (el regateo y compra de cerámica en Barcelona) que han tenido (por) sujeto como cruel realidad a Althusser. No he proyectado un ensayo del aporte suyo ni una divulgación de su esperada verdad. Renuncié a todo cometido de valor: aposté por un divertimento en torno a personas, época, colores, formas e imágenes, en fin, superficie sin fondo ni contornos. Puro adorno. Entre esos objetos destaca la UJCml, y la exagerada amplitud que se dedica aquí a su génesis y comienzos responde a la consideración de que esa organización representó la prolongación biográfica - casi corpórea- en otros, del mecanismo Althusser.
Y puesto que la insuficiencia de datos me impidieron en su día elaborar con (sufi)ciencia una auténtica biografía, me conformé o me habría conformado de haber finalizado con seriedad mi experimento, con describir ciertas "atmósferas": la de la intelectualidad parisina en los 50 y 60; la de la ENS de Ulm; la de cierta juventud "inmadura" para hacer su mayo, pero sí su proyecto de partido: la UJCml; la de una utopía teórica que consistió en relacionar con todo el peso del rigor, filosofía, ciencia y política; la de la efervescencia generada en torno a las potentes revistas teóricas de entonces, como La Pensée o Tel Quel.
Dos libros adquiridos en el transcurso de tan solo un mes, el de marzo de 1992, me dejaron desa(r)mado en la tarea proyectada ya no de biografiar a Althusser, sino en la más reducida de describir atmósferas o instituciones. El primero, el de B.-H. Lévy que expone con insistencia sus tesis sobre la libertad - como si fuera esta aislable y asible en un todo único, en su corporeidad metafísica (hubiera preferido como título "La aventura de las libertades")-, me anunció que jamás, por mi deteriorado francés, por mi decrepitud monetaria y por mi dependencia de un trabajo que no permite tales lujos, podré recopilar los datos biográficos suficientes (entrevistas a testigos, consulta de archivos ¿cómo localizar las notas de profesores de la infancia de Althusser? ¿dónde?, ¿en Argelia?) que califican un trabajo similar de serio.
El otro es el placentero libro sobre Foucault de Eribon, ese poeta de la mirada que logra con aparente facilidad y felicidad construir libros bellos. Así como aquel me proporcionó datos que hacían ver que jamás podría haberlos obtenido por mis medios, quizá porque nada tenían que ver con su texto y sí con los mil testigos del "viejo Alt" - por ejemplo, los polvorones que llevaba Guitton a Althusser -, este otro libro, el de Eribon, "pisoteó" la intención larvada de mi proyecto: el decir de un entramado de nombres y enseñanzas intelectuales en la Francia de posguerra que en torno a instituciones como la ENS de la rue d'Ulm o el Collège de France, sobre líneas de fuerza del pensamiento, confluyen en ciertos nombres propios de mi confesada querencia: Althusser pero también, Lacan, Barthes, Derrida, Deleuze y la síntesis, Foucault.
Eribon lo ha conseguido. Logra transmitir la atmósfera, casi el aroma de esa época a la que me refiero. Y yo me descubro. Acepto mi derrota sólo disculpable al entender que nada había sido escrito antes; que nadie había recuperado la última época de existencia de titanes... los titanes del pensar. Tras la lectura de sus páginas iniciales fue honrado abandonar mi propósito de biografiar a Althusser y, al margen de recopilar como amanuense todo lo que se dijera de él, utilizar el material como homenaje en algún trabajo de (im)pura iconografía y en términos de juego y de puro gasto.
Ahora se intenta con esta muestra, más que erudición, otro juego. Si toda biografía no es nada más que eso, un juego, pretendo involucrar en él al mayor número de sujetos. Es cierto que la imagen a reconstruir no es indiferente, no se trata desde luego de un bonito campo de tulipanes encolumnado entre molinos de viento, es la faz resquebrajada y hecha añicos de quien tan mal se estimó y que en un esfuerzo de esconderse en el imaginario, hizo de su autobiografía un ejercicio de despedazamiento.
Propongo pues un puzzle "sine fine et sine causa" y sin ánimo hagiográfico, sino monstruoso: unir todas las partes que le fueron ajenas al propio Althusser (y por tanto quedaron fuera de su imperio autodestructivo) para ver de qué otra manera es posible recomponer un sujeto-pensamiento-sujeto que, bien sabrá también Dios cómo, tuvo que ver con el acontecer durante los primeros años de la década de los sesenta.
Interpelo a quienes lean estas páginas para que intervengan, para que aporten datos, fobias, imágenes - sobre todo imágenes. Yo mismo me dedicaré a colgar cada cierto tiempo un adorno más -, esquemas, otros experimentos personales o humildes opiniones, no con animo de cambiar el mundo - bien sabe por fin Dios que por el momento ya no es posible -, sino para recomponer un bello campo de tulipanes....
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Joaquín de Salas Vara de Rey
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16-10-1918 Nace en la ciudad de Birmandréis, barrio de Argel en la actualidad. (1) Argel y alrededores en 1918 (mapa)
Sus abuelos eran originarios del Morvan (Francia); su padre, que no había estudiado, se había puesto a trabajar con trece años y terminó colocándose en un banco. Antes de casarse, su madre había sido maestra. (9-14)
"Nací en Argelia, mi madre era hija de un campesino muy pobre que había emigrado a aquel país para trabajar como guardia forestal. Mi padre era de Alsacia, mi abuelo había elegido la Francia del 71 y el gobierno francés le deportó a Argelia. Viví allí hasta 1930, luego volví a Francia". (23-30)
"Mis abuelos eran campesinos pobres del Morvan: el abuelo se fue, bajo el mando de Jules Ferry, como guardia forestal de los bosques mas silvestres de Argelia. Mis padres hicieron lo que pudieron. Mi madre había sido institutriz durante seis meses antes de su matrimonio. Mi padre, salido de la nada a los trece años, trabajaba en un banco. Mi madre hizo, creyendo que era algo bueno, que mi hermana y yo recibiéramos lecciones de piano y violín y nos llevaba todos los domingos a los "conciertos clásicos". (29-6)
Macciocchi: Entre mis papeles encuentro una carta en la que Louis me contaba sus orígenes. Una carta rara, de la que transcribo lo esencial: "Mi historia es trivial. Nací en 1918, cerca de Argel. Mi padre era empleado de banca: había empezado a trabajar a los trece años. Mi madre era maestra. La familia de mis padres: pequeños campesinos alsacianos del Morvan (extremo Norte del Macizo Central). En el instituto y la universidad fui católico militante. La Iglesia había puesto en pie sus organizaciones en los años treinta para contener la influencia de las ideas "socialistas". Y así nos rindió un sacrosanto servicio. Nosotros éramos hijos de pequeños burgueses. Nuestro capellán nos hablaba de la cuestión social. Eso nos hizo ganar tiempo. Por una 'astucia de la historia', la mayoría de mis compañeros católicos de esa época se hicieron comunistas. El Frente Popular, la guerra de España, la guerra contra el fascismo, la Resistencia nos hicieron ver de cerca la 'cuestión social', y nos enseñaron su verdadero nombre: lucha de clases. En 1948 me convertí en profesor de filosofía y afilié al Partido Comunista Francés. Desde esa fecha enseño filosofía en la Escuela Normal. En Semana Santa del 49 fui a Italia. Para un comunista francés, Italia era su pueblo maravilloso, los soviets de Turín en 1920, Gramsci y el Ordine Nuevo, la lucha heroica contra el fascismo, los espléndidos motines de los campesinos pobres en el campo. En Florencia fui a la Federación, en via dei Servi. Me conmovió la acogida de los camaradas, tan fraternal. En Francia era y soy profesor de Filosofía. Ser comunista en filosofía significa ser un filósofo marxista leninista. No es fácil convertirse en un filósofo marxista leninista..." (50-367)
1924-30 Realiza sus estudios primarios en Argel. (1)
Hizo sus primeros estudios en Argel, en un colegio especial para la colonia francesa, donde recibió una educación cristiana que marcó su juventud. (67-220)
1930-36 Cursa el bachillerato en Marsella. (1)
1935 "Cuando tenía 17 años quería ingresar en la Trapa. ¿Se acuerda? La primera vez que le vi le dije que quería ingresar en la Trapa". (declaración hecha a su maestro Jean Guitton). (24-4)
1936 Llega a Lyon e ingresa en el Lycée du Parc para preparar su ingreso en la École Normale. Por entonces era un fervoroso católico que participaba en agrupaciones de estudiantes de ese credo. (1)
Es militante de la "Jeunesse Etudiante Chrétienne". (2-22)
1936 o 1937 J. Guitton: Lo conocí en 1936 o 1937. Lo traté durante dos años. En hypokhâgne, y luego en khâgne. ¡Ah, el primer recuerdo...! Lo estoy viendo. Cierro los ojos y lo veo. Está ahí, en la segunda fila, a la izquierda. Desde que he abierto los ojos, he visto esa frente... Esa frente que me ha seducido... Y luego, además de la frente, unos hermosos cabellos... Cabellos de oro que eran toda la sensibilidad y la inteligencia del mundo... En su primera disertación, yo le había dicho: "¡Ve con cuidado, Althusser! ¡Cualquiera diría que te crees Lamartine! Prescinde de epítetos, los adjetivos; tienes que ser seco como un árbol en invierno". Su estilo primero era lamartiniano, romántico. Había un fondo romántico en Althusser. Y puede que yo le haya ayudado, en efecto, a despojarse de ese caparazón romántico. Puede que yo le haya ayudado a encontrar su verdadero estilo. Era un católico ferviente. Inquieto. Venía a verme para decirme que sufría mucho porque cuando metía algún sermón religioso tenía la impresión de ser insincero. Era aquél un Althusser lleno de dudas. Un Althusser inquieto. Un Althusser que me decía: "Si me dejara ir, entraría en la Trapa para amar a Dios toda mi vida. Pues hablar con Dios no es amarlo" (...) (72-392)
1937 Jean Guitton: Durante dos años, de 1937 a 1939, tuve a Althusser como alumno en el Lycée du Parc, en Lyon, en la clase de primera superior, que es donde se prepara la Escuela Normal. Lo recuerdo: estaba en la segunda fila de la izquierda y me sorprendió el brillo de su frente. La primera disertación que me entregó era lamartiniana y lánguida. Le llevé aparte para decirle que tenía que cambiar de estilo, cosa que comprendió: Lamartine se transformó en Hegel. Me entregó una disertación sobre "Lo ficticio y lo real", a la que concedí la mejor nota. Era el mas dotado de los estudiantes de Lyon. Su inteligencia era amplia, rigurosa (Había de escribir conmigo un tratado de "lógica formal"). Pero Louis era también un ser delicado, sensible, especialmente tierno (...) Veía yo en Althusser un discípulo privilegiado. Su familia recibía mis visitas y yo le recibía en mi casa. La filosofía que yo enseñaba en Lyon era el realismo espiritualista de Bergson, de la que Ravaisson había predicho que sería la filosofía del porvenir. Althusser, que entonces era celoso católico, era miembro de la Acción Católica. (29-6)
1938 Es alumno del filósofo Jean Guitton en Lyon, "en esa clase de Khâgne en la que sucedía a Vladimir Jankélevitch, reemplazando, como se dijo en la época a un cierto Sartre discrepante (...) Althusser era el ser más extraordinario que jamás encontré entre mis alumnos. Todo él era cerebro, con una frente magnífica. Pero al mismo tiempo era todo sensibilidad. Tenía un gran corazón. Encontré en él al ser completo que soñaba tener como discípulo. Además en ese momento, la vocación de Althusser era mística. Quería ser trapense y me decía básicamente: 'Señor, mi vocación es la de ser monje y vivir en un claustro, porque existe una gran diferencia entre hablar de Dios y amarlo. Yo hablo de Dios, pero no lo amo suficiente'(...) nuestras discusiones evolucionaron mucho (...) pero siempre estuvimos de acuerdo en lo que se refiere al método. Hasta tal punto que tengo todavía aquí un manuscrito inédito que escribimos juntos: un 'Tratado de lógica real'. Esta obra, escrita en común es una forma de ilustrar lo que Althusser me dijo un día: 'Usted es un mal filósofo, pero un buen estratega'". (21-57)
Guitton: "Sí, le conocí en el 36 o en el 37, durante las clases preparatorias de la Escuela Normal Superior. ¡Ah! Mi primer recuerdo...Parece que lo estoy viendo. Cierro los ojos y parece que lo estoy viendo. Se encuentra ahí delante, en la parte izquierda de la segunda fila. No hago más que abrir los ojos y vuelvo a ver aquella frente que me fascinó... Y luego, aquellos bellísimos cabellos... Unos cabellos dorados que simbolizaban toda la sensibilidad e inteligencia de este mundo". (24-34)
Althusser: "En (mi recorrido cultural) han dejado huella dos hombres, uno se llama Jean Guitton, un amigo del papa Pablo VI. Fue quien me enseñó a escribir. El otro es Joseph Urse, un hombre maravilloso que en los años 30 me explicaba lo que habría sucedido después: la guerra, la derrota, Petain. Era mi profesor de historia, un jacobino. Yo era entonces católico y me interesaban los problemas sociales (...) luego me volví comunista porque había sido católico". (23-30)
11-7-1938 Carta de Althusser a Guitton. (Texto en 29-6)
1939 Ingresa en la prestigiosa Escuela Normal Superior de París. Para él sería verdaderamente un segundo hogar, del que sólo iba a arrancarle la locura. (25-43)
9-1939 Es movilizado para la guerra. (2-22)
6-1940 Hecho prisionero por los alemanes en Vannes. (1)
5-1945 Es puesto en libertad tras pasar casi cinco años en un campo de concentración alemán. (1 y 2-22)
1947 Tras haber dado signos de desequilibrio mental después de su cautividad, es hospitalizado en un establecimiento psiquiátrico con una "psicosis maniaco-depresiva causante de accesos melancólicos repetitivos". Es el primero de una veintena de internamientos más. (3-18)
1948 En 1948, a los 30 años, llegué a ser profesor de filosofía y me adherí al Partido Comunista francés. La filosofía me interesaba: trataba de realizar mi profesión. La política me apasionaba: trataba de ser un militante comunista (...) La guerra y los largos años de cautiverio me permitieron vivir en contacto con obreros y campesinos y conocer a algunos militantes comunistas. (73-5)
1948 Termina sus estudios en la École Normale Supérieure en París con el título de agregado de filosofía. Su tesis versa sobre "La noción de contenido en la filosofía de Hegel" y en ella se observa la influencia de la enseñanza y las traducciones de Hegel por Jean Hyppolite, maestro también de Jacques Lacan. Por esa época era asimismo discípulo del epistemólogo Gaston Bachelard. (1)
Escribe un diplôme sobre "la noción de contenido en la filosofía de Hegel" bajo la supervisión de Bachelard. (2-87)
Eribon: Otro personaje relevante para los jóvenes "normaliens" de la rue d'Ulm: un compañero de la École, que en 1948 es nombrado "caimán" de filosofía, es decir encargado de preparar a los candidatos para la agregación. Sustituye a Georges Gusdorf, que venía ocupando esta función hasta entonces y que parte a la Universidad de Estrasburgo. Se llama Louis Althusser y, en aquellos años -como ocurrirá hasta mediados de la década de los sesenta-, su nombre, fuera de los límites del Barrio Latino, no sugiere nada a nadie. Pero, sobre el reducido círculo de sus alumnos, va a ejercer una influencia considerable. Louis Althusser aprobó la agregación en 1948. Tenía entonces treinta años. Había ingresado en la École Normale mucho antes, ya que superó la oposición en 1939. Pero le movilizaron y fue hecho prisionero. Pasó cinco años en un campo de concentración. Sólo una vez concluida la guerra vuelve a la École y aprueba la agregación. Queda segundo. El primero es Jean Deprun. En la lista de aprobados: Gilles Deleuze, François Châtelet... Desde el inicio del curso 1948, Althusser asume las funciones de caimán y todo el mundo pondera sus cualidades pedagógicas. El primer año pone a sus alumnos a trabajar sobre Platón, pero, de hecho, no da demasiadas clases. Efectivamente, muy pronto padece los efectos de la repercusión de sus graves problemas psicológicos y su docencia se vuelve muy irregular. Con frecuencia suele desaparecer de la École, ausentándose durante varias semanas. Pero entabla relaciones personales con los jóvenes que tiene a su cargo. Les concede largas entrevistas en su despacho, de uno en uno, les escucha, les da consejos y pautas técnicas de gran utilidad cuando llegue la hora de presentarse ante el tribunal de una oposición tan codificada y ritualizada como la agregación.
Michel Foucault trabará una profunda amistad con Louis Althusser. Cuando enferma, es Althusser quien le aconseja que se niegue a la hospitalización psiquiátrica. Pero también, y sobre todo, es bajo el influjo de Althusser que Foucault ingresa en el Partido Comunista. Cuando asume sus funciones de caimán, Althusser todavía no es comunista. Incluso asiste a las reuniones del grupo católico de la École. Ha sido, en efecto, un católico ferviente, ahora lo es algo menos. Fue discípulo de Jean Lacroix y de Jean Guitton, y sigue manteniendo con ellos unas relaciones excelentes. Althusser se decanta hacia el marxismo y el comunismo en un momento en el que casi la totalidad de la École Normale, y amplios sectores del ámbito intelectual francés, siguen el mismo movimiento. El marxismo y la adhesión al Partido Comunista son los problemas que obsesionan la conciencia de los universitarios franceses... (75-58)
Cuando toma el relevo de Gusdorf, Althusser también lleva a sus alumnos a Sainte-Anne. Asistirán allí a las lecciones de otro (además de Georges Daumézon) gran psiquiatra de primera fila: Henry Ey. (75-70)
11-1948 Se afilia al Partido Comunista francés coincidiendo con el aplastamiento por las fuerzas antidisturbios a las órdenes de ministros socialistas, de una huelga de mineros dirigida por los comunistas. (2-22)
"En el partido comunista encontré los medios para la realización de la fraternidad universal. La mía fue una reflexión con los medios que tenía a disposición, es decir, mis ideas de aquel entonces. Y en este sentido me influyó además mi mujer, que me había enseñado mucho. Las mujeres me han dado todo, les atribuyo una enorme importancia. Las mujeres no saben cuanta capacidad tienen para hacer política". (23-30)
Había sido Hélène, en el campo de concentración que ambos habían compartido durante la Guerra, la que le había abierto las puertas del marxismo. A su vuelta a la Francia liberada, Althusser le había presentado a Guitton a su mentora con estas palabras: "le voy a presentar a la persona que ha tenido el papel más importante en mi vida. Se llama Hélène. Es ella quien me ha permitido convertirme en ateo y comunista. Le abandono para siempre maestro, porque a partir de ahora profesaré lo contrario que usted me ha enseñado. Ni Pascal, ni Bergson, sino Karl Marx". (24-4)
El anterior encuentro se produjo en Avignon en 1947 y hubieron de transcurrir treinta años hasta que Guitton y Althusser se volvieran a ver. (29-6)
Guitton: Fue hacia el final de la guerra. Althusser y yo nos habíamos reencontrado en Avignon. Habíamos comido juntos en un pequeño restaurante cuyo nombre he olvidado. Me dijo: "Le voy a presentar a la persona que ha desempeñado el papel más importante en mi vida. Se llama Hélène. Es ella la que me ha permitido convertirme en ateo y comunista. Le dejo para siempre maestro, pues a partir de ahora profeso lo contrario de lo que usted me ha enseñado. Ni Pascal ni Bergson: Karl Marx". Para ser del todo honesto, debo añadir que ese día me dijo también: "Con todo, permanezco ligado a usted por el corazón, por el amor, por no sé qué que hay en mí y que le quiere. Cada vez que me halle en el marasmo, cada vez que me sea preciso tomarme períodos de reposo lejos de los hombres, bueno, le haré venir". Durante cuarenta años eso es lo que pasó. Cada vez que se encontraba enfermo, o fatigado, o atormentado, me hacía venir. Y yo iba a verlo. Nunca hablábamos de religión ni de filosofía. (72-393)
1949 Publica "Une question de faits" en L'Evangile Captif, Jeunesse de l'Eglise, Cahier X (París). (2-342)
1949 En Semana Santa viaja a Italia. En Florencia va a la Federación, en via dei Servi y se conmueve por la acogida de los camaradas. (50-368)
1950 aprox. Macciocchi: (...)Hélène seguía siendo acusada, por Aragon o por otros, sin la menor prueba, de haber entrado en contacto con grupos ligados a la España republicana, pero hostiles al Partido (...) Hélène había sido expulsada del Partido, al parecer, pero se mantuvo en secreto (...) Como revela ahora Emmanuel Le Roy Ladurie, en el libro "París-Montpellier, PC-PSU 1945-63", a Althusser se le procesó en la célula. "Nos llegó la orden de las más altas instancias -escribe Ladurie- de imponerle a Althusser que rompiese con Hélène. Althusser, debidamente reprendido, acudió a la reunión de la célula: allí anunció, completamente hundido, con la cabeza entre las manos, ajustándose al guión preparado de antemano, que sí, que rompería sus relaciones con Hélène, seguro. Escuchamos esta declaración en religioso silencio, cortados y aliviados al tiempo y acaso vagamente avergonzados de nosotros mismos... A continuación, Hélène desdeñó nuestro ultimátum y volvió a visitar a Althusser en su habitación de la Escuela... Luego, no sé por qué, las cosas se calmaron". (50-368)
Macciocchi: El apellido de Hélène no era Ligotien ... sino un apellido hebreo, Rithman. Sólo ahora hemos sabido que Hélène era una hebrea pobre, perseguida, incorporada a la Resistencia, después de huir del destino de su familia, que según algunos, fue exterminada en los campos nazis. Lo que yo sabía, era que el PCF la había marginado, incluso durante la clandestinidad (según lo que Louis me había contado) porque Hélène se había rebelado frente a Aragon, que quería enviarla como correo, en plena guerrilla, a comprar medias de seda para Elsa Triolet. En realidad, parece que Hélène fue acusada de trotskista por el partido. Su posterior reintegración le había suscitado no el empeño de una militante cualquiera, sino una devoción política absoluta. (71-9)
Althusser: (...) La historia se había apoderado de nuestra adolescencia desde la época del Frente Popular y la guerra de España, para marcarnos en la guerra misma con la terrible educación de los hechos. Nos sorprendió allí donde habíamos venido al mundo, y de estudiantes de origen burgués o pequeñoburgués que éramos, nos hizo hombres instruidos en la existencia de las clases, de su lucha y de su significación. Frente a las evidencias impuestas por ella sacamos la conclusión de unirnos a la organización política de la clase obrera, el Partido Comunista.
Era la época de la posguerra inmediata. Fuimos lanzados brutalmente a las grandes batallas políticas e ideológicas que el partido llevaba a cabo: nos vimos obligados a ver las implicaciones de nuestra elección y a asumir sus consecuencias.
En nuestra memoria política, ese tiempo permanece como el tiempo de las grandes huelgas y de las manifestaciones de masa, el tiempo del llamado de Estocolmo y del Movimiento por la Paz, aquel en que fracasaron las inmensas esperanzas nacidas de la Resistencia y empezó la amarga y larga lucha que debía hacer retroceder al horizonte de la guerra fría, rechazada por innumerables brazos humanos, la sombra de la catástrofe. En nuestra memoria filosófica, ese tiempo permanece como el tiempo de los intelectuales armados, combatiendo el error en todas sus guaridas, aquel de los filósofos sin obras, nosotros mismos, pero que hacían política de toda obra, y dividían el mundo (artes, literaturas, filosofías y ciencias), utilizando un solo corte: el despiadado corte de las clases. Tiempo cuya caricatura puede resumirse en una frase: bandera izada que flamea en el vacío: "ciencia burguesa", "ciencia proletaria" (...)
Paradójicamente, fue necesaria la presencia de Stalin, cuyo contagioso e implacable sistema de gobierno y de pensamiento provocaba estos delirios, para someter esta locura a un poco de razón. Entre las líneas de algunas páginas simples donde condenaba el celo de aquellos que pretendían a toda fuerza hacer de la lengua una superestructura, entrevimos que el uso del criterio de clase no era un criterio sin límites y que se nos hacía tratar la ciencia, cuya rúbrica cubría las obras mismas de Marx, como una ideología cualquiera. Era necesario retroceder y, en una semiconfusión, volver a los rudimentos.
Escribo estas líneas en mi nombre, y como comunista que no busca en el pasado sino aquello que permite aclarar nuestro presente...y, luego, aclarar nuestro futuro.
No hago alusión a este episodio ni por placer ni por amargura, sino para confirmarlo con una observación que lo sobrepasa. Teníamos la edad del entusiasmo y de la confianza; vivíamos un tiempo en que el adversario no nos daba cuartel, utilizando el lenguaje de la injuria para apoyar su agresión. Esto no impide que hayamos permanecido largo tiempo confundidos por esta aventura, en la cual ciertos dirigentes, lejos de impedir que cayéramos en el abismo del "izquierdismo teórico", nos habían empujado con vigor, sin que los otros hicieran nada para moderarnos, para advertirnos o prevenirnos. Pasábamos entonces la mayor parte de nuestro tiempo militando, cuando hubiéramos debido defender también nuestro derecho y nuestro deber a conocer y a estudiar simplemente para producir. No nos dábamos ni siquiera ese tiempo. (68-13)
1950 Eribon: La influencia de Althusser ya es bastante poderosa como para inducir a algunos normaliens a seguirle en el acto de adhesión (al PCF). Foucault es uno de ellos, en 1950 (...) Sin embargo hay que precisar que había querido afiliarse desde su primer año de École, en la primavera de 1947 (...)
Foucault, en aquel momento, es más hegeliano que marxista. Trabaja mucho sobre la "Fenomenología del espíritu" con vistas a su diploma, y comparte este interés con Louis Althusser, que defendió también una tesis sobre Hegel, unos años antes, al igual que su amigo Jacques Martin, a quien dedicará "Pour Marx", o también Jean Laplanche.
El año 1950 no es sólo el año en que Foucault se afilia al Partido Comunista. También es el año en que le suspenden en el examen de agregación (...) Foucault queda profundamente afectado por su fracaso. Hasta el punto de que Louis Althusser encarga a Jean Laplanche y a su joven esposa que se ocupen de él y, sobre todo, que le vigilen, para que no cometa un "disparate". (75-63)
1951 Bourdieu: Era la época del stalinismo triunfante. Muchos de mis condiscípulos que se han vuelto ahora violentos anticomunistas estaban en el partido comunista. La presión staliniana era tan exasperante que, hacia 1951, habíamos fundado en la Escuela normal (estaban Bianco, Comte, Marin, Derrida, Pariente y otros) un Comité para la defensa de las libertades, que Le Roy Ladurie denunciaba a la célula de la Escuela... (64-17)
Eribon: Desde el año 1945, pero sobre todo a partir de 1948, el Partido Comunista se instala en la rue d'Ulm (...) Emmanuel Le Roy Ladurie, que había ingresado en la École en 1949 y que se convirtió casi en seguida en el secretario de la célula, habla de uno por cada cuatro o cinco normaliens: es decir que "unos cuarenta o unos cincuenta alumnos sobre un total de doscientos" eran miembros del Partido. Sin embargo, añade que sólo unos veinte acudían a las reuniones. Personalidades destacadas del comunismo ulmista: Michel Crouzet, Pierre Juquin, Maurice Caveing...
... El clima de "terror intelectual" que instauran los miembros del Partido Comunista está particularmente cargado (...) Emmanuel Le Roy Ladurie, el secretario de la célula, es uno de los más virulentos. Es un auténtico inquisidor que imparte órdenes, emite juicios sobre todo, de manera incesante, y principalmente sobre la ortodoxia de los normaliens. (75-59)
Arraigó, como una especie de verdad incuestionable, la idea de que Foucault había escrito unos artículos de Jean Kanapa, el redactor jefe de La Nouvelle Critique, el apparatchik estaliniano al que Sartre tratará de "cretino" en Les Temps modernes en 1954 (...) Pero Passeron no piensa que, en caso alguno, Foucault haya podido ser uno de los autores. Está absolutamente excluido: también lo afirma tajantemente Louis Althusser, y hay que pensar que si alguien podía estar al corriente, habría sido él. "Pienso -precisa- que Foucault quiso decir que fuimos responsables del 'kanapismo'" (75-85)
1951 Publicación de su contribución a la discusión, en las Jornadas Nacionales de Estudios Pedagógicos de los Profesores de Filosofía (1950) en la Revue de l'Enseignement Philosophique 1:1-2 (2-342)
7-1951 A finales: en la abadía de Royaumont, transformada desde hacía algunos años en centro cultural, se celebraba un ciclo musical en el que participaba un joven compositor, Pierre Boulez. Una noche, se sentó al piano e interpretó una sonata de Mozart. El grupito que le rodeaba se quedó muy impresionado (...) presenciaban la escena: Michel Foucault y Jean-Paul Aron. En compañía de Louis Althusser y de algunos normaliens. Porque el caimán de la École Normale había tomado por costumbre llevar a sus alumnos a ese lugar de trabajo ideal, ofreciéndoles de este modo la posibilidad de preparar en excelentes condiciones el examen oral de la agregación, una vez superadas las pruebas escritas. (75-98)
Otoño 1951 Eribon: Antes de ser nombrado en Lille, Michel Foucault ha empezado ya a impartir psicología en la École Normale Supérieure. A petición de Louis Althusser, por supuesto, que le reclamó en cuanto obtuvo la agregación. Foucault da una clase los lunes por la tarde, en la pequeña sala Cavaillès, desde el otoño de 1951 hasta la primavera de 1955 (...) Foucault respeta la tradición y lleva, él también, a sus alumnos a Sainte-Anne para asistir a presentaciones de enfermos. (75-81)
1952 Foucault dispone de un despacho en la École Normale, ya que ha empezado a dar clases, a petición de Althusser. (75-74)
8/9-1953 Publica "A propos du marxisme" en la R.E.P. 3:4 (2-342)
10-1953 Foucault abandona el PCF. Louis Althusser afirma que lo dejó "debido a su homosexualidad". (75-88)
Pero aun así siguió estrechamente relacionado con Louis Althusser. "Cuando dejé el Partido Comunista, no hubo anatema alguno por su parte, no quiso romper su relación conmigo". Esta relación con Althusser tuvo sin duda una importancia determinante para ambos hombres. En 1964, cuando se publique Para Leer "El Capital", Althusser rendirá homenaje a Foucault, evocando "a nuestros maestros en el arte de leer las obras del saber, que fueron para nosotros Gaston Bachelard y Cavaillès y que son hoy Georges Canguilhem y Michel Foucault". Althusser, "el Tus" o "el viejo Alt", como le llamaba Foucault, había reaccionado con entusiasmo ante los primeros libros de su alumno. El propio Althusser todavía no había publicado nada cuando salieron Folie et déraison y El nacimiento de la clínica en 1961 y 1963. Escribe a Foucault unas cartas entusiastas, en las cuales se habla de "obra pionera" y de "liberación". Pero los zarpazos de Foucault contra el marxismo en Las Palabras y las cosas en 1966 no van a dejar indiferente al caimán de la rue d'Ulm, que empieza, entonces, precisamente, a publicar sus obras. Cuando Foucault ironiza sobre las tormentas teóricas que sacuden el estanque de los niños, todo el mundo entiende que se trata del patio de la École Normale. Así pues, Althusser añadirá una nota referida a Foucault, que parece una advertencia, en la edición inglesa de Para leer "El Capital", en 1970: "Fue alumno mío y un atisbo de mis investigaciones pasó a las suyas, incluso alguna de mis formulaciones. Pero, en su pensamiento y en sus escritos, hasta el significado de los términos que ha tomado prestados de mí se ha transformado en algo profundamente distinto del que yo les atribuía." A pesar de esos desacuerdos teóricos, manifestados con discreción y firmeza, Althusser y Foucault seguirán siendo amigos. Foucault profesará siempre un respeto y estima muy grandes por Althusser. Y no encontrará palabras suficientemente duras para fustigar a los que se burlen de su profesor cuando soplen otros vientos y el marxismo haya pasado de moda. (75-89)
10/11-1953 Publica "Note sur le matérialisme dialectique" en la R.E.P. 3:5 (2-343)
Primavera 1954 Etienne Verley, comunista de la École Normale, participó con Foucault en una reunión, organizada por Althusser, para constituir un grupo encargado de elaborar un manual de psicología marxista. (75-89)
1954 Foucault publica su primer libro: Enfermedad mental y personalidad. En la colección "Iniciación filosófica" que dirige Jean Lacroix, en las Presses Universitaires de France. En realidad, es Louis Althusser, amigo del pensador católico, quien ha hecho el encargo. (75-103)
4/5-1955 Publica "Sur l'objectivité de l'Histoire (lettre à Paul Ricoeur)" en la R.E.P. 5:4 (2-343)
11-1958 Publica "Despote et Monarque chez Montesquieu" en Esprit, que es un extracto de su primer libro a publicar en 1959. (2-343)
1959 Publica su primer libro MONTESQUIEU. LA POLITIQUE ET L'HISTOIRE (Presses Universitaires de France. París). (2-343)
Este texto parece haber sido el subproducto de una tarea (incompleta) mucho más extensa -el proyecto de una grande thèse sobre filosofía política clásica francesa, propuesta por Althusser en 1949-50. (2-31)
1960 Publica "Note du traducteur" (1958) en Ludwig Feuerbach "Manifestes Philosophiques. Textes choisis (1839-1845)", editados y traducidos por Louis Althusser (P.U.F. París). (2-343)
17-10-1960 Junto a sus alumnos, asiste a una manifestación sobre la cuestión de Argelia convocada por la UNEF. Testimonio de Jean Daubier. (2-26)
12-1960 Publica "Les 'Manifestes Philosophiques' de Feuerbach" en La Nouvelle Critique 121. (2-343)
1960 aprox. La tesis de Michel Foucault no esperó a estar impresa para encontrar lectores atentos. El manuscrito circuló primero en el ámbito de los amigos y, entre ellos, Louis Althusser fue, evidentemente, uno de los primeros en impregnarse de su contenido. Lo leyó, le gustó, y lo aprobó. Así que prestó la obra a Jules Vuillemin, que en aquella época dirigía el departamento de filosofía de la Universidad de Clermont-Ferrand. Althusser y Vuillemin se conocen desde hace mucho. Pertenecieron a la misma promoción de la École Normale Supérieure, la que aprobó en 1939. Su encuentro fue muy breve en aquella ocasión, ya que Althusser, que tenía dos años más, fue movilizado inmediatamente y pasó cinco años en un campo de concentración alemán. Pero ambos hombres se volvieron a encontrar después de la guerra. Y cuando Althusser asumió las funciones de caimán, invitó en varias ocasiones a Vuillemin a dar conferencias. Foucault había conseguido su puesto en Lille gracias a esta amistad entre Althusser y Vuillemin (...) La estima recíproca que une a Althusser y a Vuillemin no ha sufrido a causa de sus evoluciones (filosófica y política) radicalmente divergentes (...)
En 1951, Jules Vuillemin fue nombrado en Clermont-Ferrand. Obtuvo el puesto gracias a Merleau-Ponty (...) y asume la enseñanza de la psicología antes de pasar a depender del departamento de filosofía y de acabar, más adelante, responsabilizándose de toda la sección (...) emprende entonces la tarea de rodearse de un equipo brillante (...) Llama a su lado a jóvenes colegas a los que va a buscar en la cantera de la rue d'Ulm. Recluta a Michel Serres, a Maurice Clavelin, a Jean-Claude Pariente, a Jean-Marie Beyssade... Vuillemin se propone también llamar a Althusser, pero éste prefiere quedarse en el entorno protegido de la École Normale, debido a su salud psicológica algo más que frágil. Y, en 1960, la elección de Vuillemin recayó sobre Michel Foucault. (75-177)
3-1961 Sartre da una conferencia en la École Normale Supérieure respondiendo a una petición de Alain Badiou. Al parecer sólo un interlocutor consiguió acorralar a Sartre -pero una vez, una sola vez- en un verdadero cara a cara intelectual: este interlocutor fue Louis Althusser. El entonces director, Jean Hyppolite, cursó una invitación a Canguilhem y Merleau-Ponty; también se encontraba allí el catedrático de filosofía Louis Althusser con todos sus alumnos. Sartre habló de los "posibles en la historia" -según Régis Debray- y Althusser le respondió. Era éste quien mantenía una posición mas dialéctica, englobando el pensamiento de Sartre. El "cogito" sartriano era, decía, difícil de mantener dentro de un planteamiento marxista de la historia. Para Debray, que entonces preparaba la cátedra de filosofía, la justa terminó con la victoria de Althusser; Canguilhem, por su parte, reparó sobre todo en la "malicia de las preguntas de los normalistas althusserianos". El debate Sartre-Althusser constituyó un acontecimiento único, que ninguno de los asistentes podría olvidar. Sin embargo, nunca fue publicado, lo que quizá sea una lástima. (4-592 y 2-63)
Posición Teórica del Pensamiento de Althusser (esquema)
4-1961 Publica "Sur le jeune Marx (Questions de Théorie)" (1960) en La Pensée 96. (2-343)
1962 Reseña en la Revue d'Histoire Moderne et Contemporaine 9:2 de "La politique morale de John Locke" de R. Polin. (2-343)
12-1962 Publica "Contradiction et Surdétermination (Notes pour une recherche)" en La Pensée 106. (2-343)
12-1962 Publica "Le 'Piccolo', Bertolazzi et Brecht (Notes sur un théâtre matérialiste" en Esprit 30:12. (2-343)
3. ESPLENDOR. Diálogo con Sartre y formación de escuela
2-1963 Publica "Les 'Manuscrits de 1844' de Karl Marx (Economie politique et philosophie)" (1962) en La Pensée 107. (2-343)
6/7-1963 Publica "Philosophie et sciences humaines" en la R.E.P.13:5. (2-343)
7-1963 Roger Garaudy interviene en Cahiers du Communisme,3 con el artículo "A propos des 'Manuscrits de 1844' de Marx et de quelques essais philosophiques" para hacer responsable a Althusser de un peligroso "pluralismo" que altera las bases "monistas" del marxismo. Las consecuencias teóricas y políticas del rechazo de Althusser a la "herencia hegeliana" fueron consideradas "graves" por Garaudy.
Otros críticos de peso también destacaron el supuesto pluralismo de Althusser. Guy Besse ("Deux questions sur un article de Louis Althusser",La Pensée 107.1963) matizó comparativamente más. Gilbert Mury ("Matérialisme et Hyperempirisme", La Pensée 108.1963) como sugiere el título de su artículo, fue muy hostil. (2-34)
8-1963 Publica "Sur la Dialectique Matérialiste (De l'inégalité des origines)" con un "Annexe: Monisme et 'Acte Social Total'" en La Pensée 110. (2-343). Da contestación a sus críticos (Especialmente a Mury). (2-43)
10-1963 El Comité Central del PCF se reúne en Ivry para reflexionar sobre la amenaza china. Durante las deliberaciones, Lucien Sève reprocha cualquier coqueteo de los intelectuales del Partido con las categorías maoístas, poniendo como ejemplo de ello los escritos de Althusser sobre la dialéctica. (2-34)
11-1963 En carta a Bruno Queysanne, Secretario de la Federación de Grupos de Letras de la UNEF (F.G.E.L.), se burla de las consignas de la huelga estudiantil que se produce en este mes animada por esta organización ("la Sorbona para los estudiantes"), inscritas sobre esos gallardetes que flotan "en el cielo, es decir, en la utopía y en el vacío". (8-63 y 78)
20-11-1963 Tras la primera lección de "Los Nombres del Padre", Lacan pone fin a su seminario y deja Sainte-Anne. (59-173)
Althusser invita a Jacques Lacan a desarrollar su seminario en la École Normale Supérieure. (5-81)
La asociación entre Lacan y la izquierda se remontaba a los primeros días del seminario de Lacan y se había vuelto más estrecha y visible en 1963, cuando el filósofo marxista L. Althusser invitó a Lacan a desarrollar su seminario en la École Normale. El lazo con el círculo de Althusser había aumentado en gran medida el número de personas con intereses políticos que frecuentaba la Escuela Freudiana de Lacan y comenzó a quebrar, a través del rodeo de los Ecrits de Lacan, la larga resistencia que los marxistas franceses habían opuesto al psicoanálisis. Lacan, ciertamente, no se dedicaba a pronunciar discursos políticos corrientes en sus seminarios de la École Normale, pero en Junio de 1968 su pensamiento estaba tan asociado con grupos estudiantiles radicales que el decano de la École le pidió que renunciara, alegando que su seminario era "políticamente destructivo". (5-81)
30-11-1963 Responde a la intervención del filósofo "oficial" del PCF Lucien Sève, en el denominado "Proceso" Althusser, dirigido por Georges Cogniot ante el Comité director ampliado de La Pensée. (6-64.Texto de la intervención / 8-73)
Acusado de izquierdismo, Althusser fue obligado en ese "proceso" a afirmar la justeza de la propia línea del PCF. (2-35)
Posición Política del Pensamiento de Althusser (esquema)
1964 A partir de este año, el círculo (de Ulm) de la Unión de Estudiantes Comunistas (UEC) de la École Normale Supérieure (ENS) sufrió la creciente influencia del filósofo marxista Louis Althusser. Deplora éste la gran miseria teórica del movimiento obrero francés (...) A los intelectuales comunistas toca devolver a la teoría marxista su rigor científico. Para ello conviene primero volver a las fuentes (...) Esta perspectiva era muy seductora para los estudiantes comunistas de la calle de Ulm, que no participaban en las luchas de tendencias dentro de la UEC ni se preocupaban tampoco por movilizar a los estudiantes para la lucha política. Eran un pequeño cenáculo de intelectuales que preparaban sus armas teóricas. Al empezar el año universitario de 1964-65, el círculo de Ulm comenzaba a publicar los "Cahiers Marxistes-Léninistes". Esta publicación no era nada prochina al principio, ni se situaba tampoco en "la línea del Partido". De inspiración althusseriana en el plano teórico, tomaba posiciones políticas globalmente izquierdistas y a veces hasta castrizantes. (7-47)
Patrick Jarreau: "Caimán", es decir responsable de estudios de filosofía en la ENS de la calle de Ulm, Louis Althusser ha ejercido sobre los alumnos atraídos por el marxismo y por el movimiento comunista, un magisterio comparable al de Lucien Herr, bibliotecario de la escuela a fines del siglo pasado y a principios de éste, inspirador de Jean Jaurès, de Léon Blum y de Charles Péguy. (3-18)
Hacia la misma época (1964), Althusser, que llevaba mucho tiempo siendo "caimán" en la Escuela normal (este vocabulario de cocodrilo indica al "profesor particular" encargado de instruir a los futuros catedráticos de filosofía) comenzó a hacer hablar de él "releyendo" a Marx de la misma manera que Lacan había "releído" a Freud. (57-146)
1-1964 Rancière y sus camaradas de la célula UEC en la ENS (Cercle d'Ulm) siguen el ejemplo de Althusser y defienden la teoría marxista contra cualquier contaminación de la ideología humanista proveniente de los líderes de la UEC.
Los "normalianos" comienzan a releer a los clásicos marxistas siguiendo los protocolos de Althusser en lo que fue llamada "École Parisienne de Formation Théorique". (2-190)
1-1964 Publica "Problèmes etudiants" en La Nouvelle Critique 152. (2-343 / 8-68)
25-1-1964 Publica "Teoria e metodo" en Rinascita 4. (2-344)
1-2-1964 Publica "Gli strumenti del marxismo" en Rinascita 5. (2-344)
Entre otras cosas afirma en estos artículos que Lévi-Strauss es directamente mejor aliado del materialismo histórico que Sartre. (2-62)
2-1964 Presentación del libro de Pierre Macherey "La Philosophie de la Science de Georges Canguilhem" en La Pensée 113. (2-344)
6-3-1964 VIIº Congreso de la UEC. La intervención del delegado de Ulm, que marcó la entrada de los althusserianos en la batalla política, expresó en términos sabiamente sopesados su ofensiva: ataque contra toda concesión a la ideología espontánea de los estudiantes; sostenimiento del Partido, pero con la condición de no discutir su política y predominio de la formación teórica. El Partido dejó provisoriamente la dirección de la UEC a "los italianos". (8-84)
6-1964 Publica "Marxisme et Humanisme" (1963) en Cahiers de l'Institut de Science Economique Appliquée 20. (2-344)
10-64 S.de Beauvoir: Había en la revista Les Temps modernes una laguna que deseábamos colmar. Absorbidos por sus trabajos, los miembros del comité no tenían tiempo de entregarse al difícil e ingrato ejercicio de redactar notas sobre literatura, arte, libros de historia y de economía. Pensamos que habría jóvenes más disponibles, que acogerían con gusto esta ocasión de expresarse. Al comienzo del otoño del 64 se organizó en casa una reunión numerosa y bastante heteróclita. Había varios futuros novelistas: Annie Leclerc, Georges Perec; poetas: Velter y Sauterau, que escribían sus obras en colaboración; un profesor de derecho, Nicos Poulantzas, que preparaba importantes obras de economía política; estudiantes, y sobre todo estudiantes de filosofía: Jeanine Rovet, Sylvie Le Bon, Dollé, Peretz, Benabou, Régis Debray. Entre otros, muchos eran discípulos de Althusser y, en vez de darnos las notas que deseábamos, querían hacer de Les Temps modernes una tribuna para exponer sus ideas... en una segunda sesión los participantes, menos numerosos -Régis Debray, entre otros, no volvió-, parecían dispuestos a encargarse de las tareas propuestas...Los "teóricos" publicaron artículos de fondo y propusieron que apareciera regularmente una "crónica marxista". Al cabo de un número ese proyecto abortó. Había entre ellos y los miembros del comité de dirección serias diferencias ideológicas... Nos separamos el 26 de junio de 1966, decidiendo de común acuerdo no prolongar esa experiencia. (65-132)
12-1964/1-1965 Publica "Freud et Lacan" en La Nouvelle Critique 161-162. (2-344)
En aquella época, Louis Althusser había tenido el valor de escribir un "Freud et Lacan" que se hizo famoso después de su publicación en la Nouvelle Critique. Louis Althusser siempre mantuvo una excepcional discreción respecto al psicoanálisis; y sólo rompió esta reserva en 1980, en el momento en que hizo un gesto público dirigido a Lacan; este gesto, violento y apasionado, resumía las irritaciones de una gran número de personas. Althusser había adoptado respecto al psicoanálisis unas posiciones tan duras y valerosas como respecto a todos los restantes combates de su vida de filósofo militante. (57-201)
Althusser expuso ese punto de contacto "epistemológico" entre el socialismo científico y el psicoanálisis científico en su artículo de 1965 sobre "Freud y Lacan", que se publicó en la revista oficial del partido, La Nouvelle Critique (...) El artículo de Althusser de 1965 extendió el interés comunista por Lacan más allá del pequeño círculo de sus propios alumnos (...) En 1974 la prensa comunista publicó su primer libro destinado a condonar oficialmente el psicoanálisis: Pour une critique marxiste de la théorie psychanalytique (...) dos de sus autores, Cathérine Backes-Clément y Pierre Bruno eran miembros de la Escuela Freudiana; el tercero era Lucien Sève (...) Los autores señalan que, a su juicio, Althusser tiene razón: las críticas de Politzer no se aplican a Freud tal como es interpretado por Jacques Lacan. (5-106)
12-1964 (ó 2-1965) Se publica el nº1 de los Cahiers marxistes-leninistes, reafirmando la vocación de los althusserianos: tomar a su cargo la formación teórica de los militantes de la UEC. Aparece blasonado con el lema de Althusser "La teoría de Marx es omnipotente porque es verdadera". (8-85/2-190)
1965 Fue sobre todo a partir de 1965, cuando nuestra acción comenzó a producir en el seno de la UEC los efectos que mas adelante veremos, que una fracción del aparato percibió el interés del retorno a Marx y de la "autonomía de lo teórico". Esta fracción, representada por Guy Besse y el joven equipo de La Nouvelle Critique sentía el peligro del humanismo garaudysta y la utilidad de un retorno al rigor marxista... después de mayo los intelectuales "libres" de La Nouvelle Critique (Gisselbrecht, Prévost, Verret) fueron los auxiliares ideológicos más celosos de la histeria antiizquierdista y de la restauración del orden universitario. (8-72)
1965 En los primeros meses de 1965 imparte y participa en un seminario de estudios dedicado a El Capital en la École Normale. Fruto de sus exposiciones es el Prefacio a "Para leer El Capital". (72-18)
3-1965 Publica "Note complémentaire sur l"Humanisme réel'" en La Nouvelle Critique 164. (2-344)
El artículo "Marxismo y Humanismo" provoca un debate en la revista del PCF La Nouvelle Critique, que duró casi un año (marzo 1965 a febrero 1966). (2-211)
3-1965 VIIIº Congreso de la UEC en Montreuil. La fracción de Roland Leroy -líder de los militantes fieles a la línea del PCF- había consolidado aún más sus posiciones y estaba segura de la victoria. ¿En qué campo iban a situarse los ulmianos?. Ya entonces se sabía que estaban en profundo desacuerdo con la línea del PCF. El círculo de Ulm había llevado al campo político la iniciativa althusseriana. Buscaba una orientación política que correspondiera en su rigor a la orientación teórica de Louis Althusser y creía hallarla en la línea "izquierdista" del Partido Comunista Chino.
Por eso se vio con cierta sorpresa que los ulmianos se lanzaban a la pelea bajo la bandera "revisionista" de Roland Leroy. El círculo de Ulm iba a votar mociones perfectamente "dentro de la línea". Sus delegados al Congreso se habían presentado para que los eligieran sobre la plataforma política de la fracción de Leroy, fiel reproducción de las tesis reformistas del PCF y desempeñaron un papel decisivo en la reconquista de la UEC por el aparato (La tendencia italiana o de "modernistas derechistas inspirados por el PCI" conservaba la mayoría en el seno del Buró Nacional, así como el puesto de secretario general. Adjunto a éste y como reparto de poder estaba Hermier, líder de la fracción Leroy).
La actitud de los ulmianos sólo era paradójica en apariencia. En 1965, el partido chino todavía no daba consignas explícitas relativas a la ruptura organizativa. Y los dirigentes del círculo de Ulm todavía no habían denunciado a Althusser como "autoridad académica burguesa". Compartían ciertamente entonces las concepciones althusserianas en materia de regeneración política del PCF: a pesar de sus lagunas teóricas, fundamento de su oportunismo, el PCF sigue siendo el partido de la clase obrera. Es el único que se yergue en su basamento granítico. Fuera del PCF no hay salvación. Por poco que los intelectuales comunistas desarrollen y propaguen la teoría marxista entre los cuadros obreros, el Partido sacará de su base de clase la energía necesaria para su restablecimiento político.
La actitud de los ulmianos corresponde punto por punto a esta concepción. Integrados en la fracción de Leroy, lucharon contra los "ultrarrevisionistas" (o "italianos") del Buró Nacional y los "izquierdistas" (futura JCR de Alain Krivine) del sector Sorbona-Letras de París. Esta actitud debía valerles una nutrida representación en los organismos que dirigían la UEC. A la cabeza de ésta, ya "reconquistada", exigieron los puestos de responsabilidad que rigen la labor de educación y propaganda: la dirección de la Comisión Nacional para la formación teórica y una nutrida participación en el comité de redacción del "Nouveau-Clarté". Efectivamente, según la óptica althusseriana, las dos palancas del restablecimiento del Partido son el control de la formación y el control de la prensa.
Miembros del Buró Nacional, los ulmianos se hallaban en el centro de una desgarradora contradicción: en su fuero interno, se oponían radicalmente a la línea del PCF. Pero exteriormente no podían dejar aparecer nada. En el plano político estaban atados de pies y manos: ¿cómo formular reservas ellos, que acababan de ser electos sobre una plataforma absolutamente ortodoxa?. Por otra parte, les era difícil conducirse como agentes celosos del aparato sin desacreditarse y confundirse en lo esencial con la pandilla Hermier-Cathala (Secretario general y secretario general adjunto de la UEC después del VIII Congreso).
He aquí cómo resolvieron el dilema: en cuanto dirigentes de la UEC aplicarían escrupulosamente y sin rechistar las decisiones del Partido, fueran cuales fueran, porque la organización estudiantil no tiene la preparación ni la práctica suficiente para juzgar las decisiones del Partido de la Clase Obrera y no puede reivindicar ninguna autonomía política. Su papel se limita a "aplicar" la línea del Comité Central y a formar para el Partido intelectuales comunistas auténticos. Así quedaban bien los ulmianos con su conciencia y si aplicaban una línea de traición, no era por convicción sino por disciplina...
Esta casuística determinaba un eje de batalla: como no era posible atacar al "contenido político" de la línea del Partido, pelearían por el modo en que la servil dirección de la UEC aplicaba las decisiones. Los ulmianos iban a convertirse en especialistas en conflictos jurídicos. No era entonces el librito rojo lo que enarbolaban sino los estatutos de la UEC... Su lucha contra la dirección Hermier-Cathala se limitaba a demostrar largamente el carácter ilegal de tal o cual medida. Así aparecían como los "liberales del Buró Nacional", demócratas idealistas que proclamaban una línea política y renunciaban a los medios para aplicarla. (7-48)
3/9-1965 Los ulmianos participaron en la redacción de un solo y único "Nouveau-Clarté",nº1, publicado al día siguiente del VIIIº Congreso.
Hasta el otoño de 1965, la participación en las instancias dirigentes de la UEC resultó bastante desalentadora para los ulmianos. La pandilla Hermier-Cathala saboteaba desvergonzadamente la creación de la Escuela de Formación. Rápidamente había impuesto su control indiviso a la prensa. Pero en otoño de ese año, su margen de maniobra se iba a ensanchar considerablemente al producirse el forcejeo decisivo entre la dirección del Partido y la izquierda revolucionaria. La polarización de las fuerzas dejaría a la tendencia ulmiana en una posición de bisagra que le permitiría construir su propia fracción mediante un sutil juego de báscula. (7-49)
1/6 ?-1965 En la época del VIIIº Congreso de la UEC, la calle Ulm era la sede del seminario cuyas actas serían recogidas en "Lire 'le Capital'". No obstante, sus tesis fundaban de una manera bastante paradójica la posibilidad de una ruptura con el revisionismo. Por un lado, "Lire 'le Capital'" presentaba tesis que llamaban a una crítica política del Partido: la ruptura con la concepción evolucionista de la historia, la afirmación de la discontinuidad de los modos de producción, la afirmación de que las leyes de disolución de una estructura no son las de su funcionamiento, la originalidad radical del problema de la transición, todo esto lógicamente inclinaba hacia una denuncia del economismo del PC, de la concepción del paso pacífico al socialismo y de la "democracia verdadera". La ruptura abierta entre los modos de producción afirmaba la necesidad de una revolución violenta. Ahora bien, en los hechos, esta subversión no abrió más que un campo nuevo de estudios académicos. Y siete años después Balibar podía afirmar tranquilamente, en La Pensée, la necesidad de la violencia revolucionaria y de la destrucción del aparato del Estado burgués. La subversión pasaba, pues, por otra parte y, cosa extraña, por la afirmación de la autonomía de lo teórico. (8-87)
1965 Publicación de POUR MARX, reunión de varios de los artículos mencionados anteriormente, además de un prefacio fechado en este mismo 1965 y titulado "Préface: aujourd'hui" (ed. François Maspero. París). (2-344)
Se trata del primer volumen editado en François Maspero (convertida después en La Découverte) de la colección "Théorie", fundada en 1965 por Louis Althusser, algunos camaradas y amigos y dirigida por el primero. (3-18; 30-74 y 31-115, éstos últimos con textos del propio Althusser, introductorios a la colección)
Dedicatoria de Pour Marx: "Dedico estas páginas a la memoria de Jacques Martin, nuestro amigo, que en las peores pruebas, solo, descubrió la vía de acceso a la filosofía de Marx y me guió".
8-1965 Publica "Esquisse du concept d'Histoire" en La Pensée 121. (2-344)
1965 Publicación de LIRE LE CAPITAL I, obra colectiva con Jacques Rancière y Pierre Macherey. Contiene "Préface: Du "Capital" à la philosophie de Marx" de L.Althusser; "Le concept de critique et la critique de l'économie politique des 'Manuscrites' de 1844 au 'Capital'" de J.Rancière y "A propos du processus d'éxposition du 'Capital'" de P.Macherey.
Ídem. LIRE LE CAPITAL II junto con Etienne Balibar y Roger Establet. Contiene "L'Objet du Capital" de L.Althusser; "Sur les concepts fondamentaux du matérialisme historique" y "Présentation du plan du 'Capital'" de R.Establet (ed. François Maspero. París). (2-344)
Eribon: Aunque una buena parte de la opinión de izquierdas tache de "derechista" al estructuralismo, éste no obstante prospera entre ciertos grupos que gravitan en torno a Louis Althusser y que se convertirán a menudo en los núcleos fundadores de los movimientos de extrema izquierda maoístas, poco antes de 1968 y en los años siguientes. (...) A partir de 1965, Althusser se convierte en objeto de "una pasión, de un entusiasmo, de un mimetismo que jamás contemporáneo alguno había llegado a provocar". Un apasionamiento teórico y político a la vez, que se sitúa decididamente a la izquierda, a la izquierda de la izquierda. Foucault insiste mucho sobre este particular...: al marxismo "blando, soso, humanista" que defiende Garaudy, opone el marxismo dinámico y renovador de los discípulos de Althusser, que representan -dice- el "ala izquierda del Partido Comunista" y se inclinan muy favorablemente hacia las tesis estructuralistas. (75-224)
23-9-1965 El CC del PCF decide apoyar a Mitterand como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones a celebrar en Diciembre. La decisión, ilegal en virtud de los reglamentos y repugnante políticamente, ofrecía a la izquierda de la UEC un campo de batalla excelente. El buró del sector Sorbona-Letras empezó las hostilidades. Fiel a sus posiciones de principio, la tendencia ulmiana defendió públicamente las posiciones del CC en la campaña electoral. Sus dirigentes denunciaron una vez más a los "izquierdistas" antipartido. En privado, en el secreto del Buró Nacional, formularon reservas e incluso, en ausencia de dos miembros de la fracción Hermier-Cathala, lograron votar una moción interna en que se exigían explicaciones políticas. Pero esa moción iba a quedar secreta... hasta la próxima reunión del Buró Nacional, donde una nueva votación restableció la mayoría seguidora. Públicamente, los dirigentes de la tendencia de Ulm hicieron campaña en favor del candidato único de la izquierda, pero se opusieron indignados a la disolución de la UEC de Lyon (disuelta poco antes por haber publicado un volante contra la candidatura de Mitterand).
Fue en este momento cuando los ulmianos empezaron a organizarse en fracción. El ambiente de aguda crisis y de lucha hasta acabar con el adversario que se había creado en la Unión ofrecía condiciones favorables. Entre las dos fuerzas antagonistas, la fracción de izquierda y la del Buró Nacional, había una fauna de militantes desorientados y vacilantes, que repelía el "estilo" de la pandilla Hermier-Cathala pero a la que asustaba también el radicalismo de la izquierda. Esos militantes indecisos fueron los que proporcionaron la "base de masa" de la tendencia ulmiana y el núcleo inicial de la futura UJCml. (7-51)
1965 Aludimos a los trabajos del Círculo de Epistemología de la Escuela Normal Superior de París, que ha encontrado en los años pasados una guía en L. Althusser y en G. Bachelard, si bien este último más lejano aunque punto fundamental de referencia. El trabajo de este grupo se expresó, desde el año 1965 al año 1968, en una revista titulada Cahiers pour l'analyse. La publicación de la revista se interrumpió bruscamente después del mayo del 68, debido a la crisis que las batallas ideológicas y políticas de aquellos meses suscitaron en los miembros de la redacción. (60-167)
Cahiers pour l'Analyse. 10 numeros 1966-1969 (Seuil) dirigidos por A. Badiou, A. Grosrichard, J.-A. Miller, J.-C. Milner, F. Regnault. Cercle d'épistémologie de l'E.N.S. Influencia indirecta de l'École Freudienne de París (E.F.P.). (61-50)
... Unos discípulos de Althusser y de Lacan organizan en la École Normale Supérieure un Círculo de Epistemología y empiezan a publicar, en 1966, la serie de los Cahiers pour l'analyse: cada número de la revista presenta como lema una cita de Canguilhem. (75-224)
1966 Eric Hobsbawm: El ambiente del Barrio Latino althusseriano es en el que cada orgulloso estudiante de secundaria o universitario izquierdista es un maoista o al menos un castrista, en el que Sartre y Henri Lefebvre son antiguos monumentos y las autoflagelaciones de los intelectuales excomunistas de 1956 tan incomprensibles como el "oportunismo" de Waldeck Rochet y Roger Garaudy. Una nueva generación de rebeldes requiere una nueva versión de la ideología revolucionaria y M. Althusser es esencialmente un "duro" ideológico, que desafía la suavidad política e intelectual de su alrededor. (2-186)
1966 aprox. Bernard-Henri Lévy: Un recuerdo personal. La calle de Ulm. Louis Althusser. El maestro explica a sus discípulos el arte sagrado de la disertación. ¿Un bloqueo? ¿Un obstáculo? Id al diccionario, decía. Tomad una palabra. Luego otra. Seguidlas. Seguid sus pistas. Apretadlas tan juntas como podáis. Rompedlas. Separadlas. Uno se divide en dos. Dos se juntan en uno. En una palabra: escribid. Sobre todo no dejéis de escribir. Porque una vez más, es en el juego de palabras, en la continuidad de la escritura, donde se encuentra el secreto de la filosofía. Althusser-Ezequiel. Althusser y el diccionario inspirado. La filosofía es un trabajo. Es decir, una poesía. (70-8)
B.-H. Lévy:... ¿Nos decíamos entre nosotros: "Nuestro maestro está enfermo... Nuestro profesor está loco"? Esa "locura", que hoy lo define casi tanto como su relectura del marxismo, ¿cómo era vista por la mirada del discípulo que yo era? Pues bien, por extraño que parezca, creo que no me daba cuenta. Lo encontraba extraño, a veces... Un poco cómico... Tenía sus fases de exaltación... sus entusiasmos maníacos... Sus ausencias... Esas largas semanas, a veces meses, en que ya se podía picar en vano en la puerta forrada... Había también extrañas escenas, como esa famosa noche, más larga, en Midi, en la época en que yo ya había comprendido que le podía confesar sin riesgo mis lugares de veraneo... El aire es suave... La noche se acaba ... Las chicas son bonitas... Él es sensible a todo ello... Encuentra divertido que Jean-Paul Dollé cante a voz en grito: "Althusser-à-quoi, Althusser-les-fesses"... De pronto, como para ponerse a tono, empieza a "hacerse el Kruschev" golpeando la mesa con su zapato... Y he aquí que la joven que lo acompaña parece trastornada por este espectáculo y, sin explicación, estalla en sollozos. (72-410)
1/2-1966 Este año fue para los ulmianos un período de organización febril. La evicción de la izquierda debía poner fin al juego de báscula que fundaba su público. Sabían pertinentemente que habrían de subir a la próxima carreta de condenados. De momento, se esforzaban en ganar tiempo y conservar el statu quo: así como se habían negado a reconocer la disolución del círculo de Lyon, denunciaron el carácter ilegal de la disolución del sector de Letras parisino y decidieron trabajar con el "sector disuelto" dentro del marco del Colectivo Parisiense, como anteriormente. Ese Colectivo Parisiense "disidente" agrupaba a 6 de los 7 sectores de la UEC. Ya no reconocía la autoridad del Buró Nacional y pretendía plantear el problema de la represión burocrática ante el IXº Congreso de la UEC en abril de 1966. Cualquiera que fuera su importancia, cada sector no contaba más que con un voto. La tendencia de Ulm fue, pues, hegemónica, ya que tenía 3 sectores parisinos (Escuelas Normales Superiores, Preparatorias y Derecho), contra 2 de la izquierda (sector de Letras y Bellas Artes). Para los ulmianos, la "batalla por la reintegración" debía tener dos funciones: por una parte, permitir la construcción de su propia fracción y por la otra, lograr el aniquilamiento de la izquierda, que pensaban asfixiar por parálisis.(...)
Como la fracción izquierdista no tenía ninguna tendencia suicida y veía la batalla por la reintegración de un modo muy distinto (a los ulmianos), la alianza en el seno del Colectivo Parisiense fue breve. Y en febrero de 1966, los caminos se separaban definitivamente. (7-52)
1-1966 La iniciativa althusseriana había provocado ya una respuesta extremadamente hostil de sus oponentes en una asamblea de filósofos comunistas celebrada en esta fecha en Choisy-le-Roi. Las actas, nunca publicadas, fueron levantadas en presencia del Politburó y el Comité Central y quedaron marcadas por un violento ataque del antihumanismo teórico por parte de Garaudy, apoyado por Mury y con el contrachoque de Macherey (el único acusado directo asistente). Los debates en Choisy fueron al decir de Robert Geerlandt, apasionados. (2-191)
2-1966 Publica "Théorie, Pratique Théorique et Formation Théorique. Idéologie et Lutte Idéologique" en la revista "Casa de las Américas" nº34 de La Habana, traducción al español de un trabajo mimeografiado y fechado en Abril de 1965. (2-344)
11/13-3-1966 Se reúne el Comité Central del PCF en Argenteuil para cuestiones ideológicas y culturales. La resolución votada condena inequívocamente las tesis de Louis Althusser y toma por su cuenta la miserable papilla ideológica del garaudismo. Ese veredicto escandalizó a los ulmianos. Lo consideraron la ruptura definitiva del PCF con el marxismo-leninismo. Además señalaba el evidente fracaso de la táctica althusseriana de renovación del Partido. En realidad, el CC de Argenteuil tenía un valor histórico para los ulmianos, porque era el hito de una verdadera mutación en la naturaleza del PCF: de partido oportunista de la clase obrera se había convertido en "un partido 100% revisionista" que había que destruir y ya no enderezar. (2-54)
Argenteuil, como producto y repuesta al fermento teórico e ideológico de las filas del PCF, presagiaba la condena de la autonomía de la teoría. Sucesivos escritores habían pretendido que en Argenteuil Althusser fuera llamado al orden y que como resultado de las críticas dirigidas allí contra él, llegara al compromiso con el Partido de retractarse de su reivindicación de autonomía y reconocer la autoridad política del PCF a cambio de ser permitido continuar en sus investigaciones.
El leitmotif de las contribuciones al debate del Comité Central era la inadmisibilidad de la teoría de la práctica teórica. Aunque los críticos de Althusser se mostraran afectados por su hiper-leninismo y dogmatismo, la verdadera razón de su antagonismo era la incautación de la prerrogativa de líder por un filósofo: hacer de árbitro de las posiciones teóricas. Nadie se indignó mas que Garaudy, quien rotundamente denunció a Althusser en nombre de "el auténtico humanismo de nuestro tiempo" (el marxismo), aquel que corresponde al "mas bello sueño del hombre". Sève, que ocupaba el (semioficial) campo intermedio entre el antihumanismo teórico de Althusser y el garaudismo, criticó la postura del primero sobre la relación Marx/Hegel, se quejó de su valoración de la filosofía francesa no marxista a costa de la tradición marxista francesa y se refirió intencionadamente a la "crítica fraternal del Partido". Michel Simon expresó sus temores sobre los efectos "doctrinarios" y la "lectura inculta" que "Para leer El Capital" pudiera inducir, lamentando la ausencia de cualquier referencia a la literatura del Partido (p.ej. Thorez) en los textos althusserianos y la consecuencia de que, salvo Mao, nada que mereciera la pena había sido producido por el movimiento obrero internacional desde Lenin. La amplia resolución adoptada por el CC declaraba que "hay un humanismo marxista", "el humanismo de nuestro tiempo"; ensayaba la aplicación de la teoría del capital monopolista del Estado a la formación social francesa; y afirmaba la afiliación del PCF a la ortodoxia pro-Moscú del movimiento comunista internacional. Al mismo tiempo fue reconocida la libertad de los intelectuales a continuar sus investigaciones. En su resumen -El marxismo y los caminos del futuro- Waldeck Rochet repudió firmemente el anti-humanismo del PC Chino y alertó a los comunistas franceses acerca de un deslizamiento cómplice hacia él, anunciando que el "comunismo sin humanismo no sería comunismo".
Las únicas referencias de Althusser en sus escritos a las deliberaciones de Argenteuil son positivas. (En "La Filosofía: arma de la Revolución", entrevista con M.A. Macciocchi y en "Respuesta a John Lewis"). (2-191)
16-3-1966 Durante las deliberaciones de Argenteuil, Althusser mantuvo silencio públicamente. En contraste, la respuesta del Círculo de Ulm fue inmediata y dramática. En una reunión tenida tres días después de la del Comité Central, el 16 de Marzo, se adoptó un texto titulado "Le Marxisme n'est pas un humanisme" en el que argumentaba que al "liquidar" la teoría marxista, el CC había perdido la lealtad de los militantes, concluyendo: "contra la resolución del CC, defensa de la teoría marxista-leninista". (2-192)
Al día siguiente de la publicación por l'Humanité de la Resolución final (15 de Marzo de 1966), los militantes del Círculo de Ulm eran llamados a una reunión de la dirección del sector cuyo objeto era la preparación del Congreso de la UEC. La convocatoria hecha daba detalles de la Resolución: "En la línea del Sector (bajo los principios de organización marxistas-leninistas), la teoría m.-l. ocupa un lugar principal. La resolución del CC declarando que hay un humanismo marxista la pone en causa".
En la reunión de la dirección del sector fue adoptado por 29 votos contra uno y dos abstenciones un texto atacando la resolución, texto que llevaba por título: "El marxismo no es un humanismo". Terminaba así: "El CC con su resolución ha quebrado la base de granito del Partido: la teoría. El CC, responsable único de la estrategia y de la táctica de los comunistas, se ha atribuido un derecho que no tiene: liquidar la teoría marxista-leninista. No es suya la disciplina de acción cuando el Partido renuncia a los principios de la teoría. La sola disciplina en esta coyuntura, no puede ser mas que una rigurosa disciplina de opinión. La frase a la orden en esta hora es: contra la resolución del CC, defensa de la teoría marxista-leninista". (6-148)
4-1966 Se distribuye por la UEC el panfleto impecablemente althusseriano titulado "¿Hay que revisar la teoría marxista-leninista?" (2-193), plaqueta demoledora que maltrataba bastante a los ideólogos del Partido. (7-54) (Texto íntegro y en francés del anterior panfleto en 6-149)
10-4-1966 El IXº Congreso de la UEC se inaugura en Nanterre. Los delegados habían sido cuidadosamente seleccionados. Aquel congreso iba a ratificar la disolución de los sectores mas militantes de la Unión y a adoptar cláusulas estatutarias que darían plenos poderes disciplinarios a la dirección. Una veintena de delegados de las ciudades provincianas, miembros de la fracción de izquierda, lograron atravesar las barreras de las delegaciones. Esos militantes denunciaron por última vez dentro del marco de la organización del PC el curso político ultraderechista de la dirección del Partido (...). Hecho eso, los delegados abandonaron la sala y fueron a unirse a la primera Conferencia Nacional de la JCR que sesionaba simultáneamente en París (...)
Con ocasión del IXº Congreso realizaron su acto de ruptura los ulmianos. Pero el caballo de batalla (¿es o no es humanismo el marxismo?, etc.) expresado en el panfleto "¿Hay que revisar la teoría marxista-leninista?" no hizo mucha mella en la filial confianza que tenían los delegados provincianos en la dirección del Partido. (7-53)
4-1966 Publica "Matérialisme Historique et Matérialisme Dialectique" en los Cahiers Marxistes-Léninistes,11. (2-345)
4-1966 Publica "Réponse à André Daspre" en "Deux Lettres sur la connaissance de l'Art" en La Nouvelle Critique 175. (2-345)
5-1966 Maria Antonietta Macciocchi parte a la conquista de Althusser: amistad a primera vista. (50-176)
(De la conversación telefónica de encuentro:) Althusser: No concedo entrevistas, no hablo con periodistas (...) no soy para conocer (...) He estado enfermo (...) No concedo entrevistas ni hago declaraciones. ¿Se interesa usted por azar por Régis Debray? No tengo nada que decir.
Macciocchi: El profesor Althusser precisa de un rápido esbozo. Que tenga cincuenta años importa poco, como el resto de sus particularidades somáticas. Lo que importa es su mundo interior. Tanto deseoso de celebridad como ansioso de no tener ninguna. Está en perenne contradicción consigo mismo en torno a estos dos polos inconciliables: lo trastorna hasta la neurosis la idea de convertirse en un personaje oficial, y sin embargo se sume en crisis depresivas cuando la cultura filosófica y política le niega un papel de primer plano, como intérprete de Marx. Aterrorizado por la batalla política, que le da no poco miedo, al mismo tiempo está obsesionado por la primacía que tiene que darle a la política en su vida filosófica. Incierto, pues, entre el limbo filosófico y la "guerra política filosófica"; entre su retirada definitiva a Marx, y la lucha abierta para desalojar al filósofo socialdemócrata Garaudy del sillón oficial que ocupa en la Dirección del PCF, para arrojarlo al infierno de Kautsky (...)
Alt.: Está bien, venga a mi despacho en la École Normale. A las 18. Entre en el jardín, coja a la derecha, hay una escalerilla y una puerta, doble a la derecha otra vez, llame al timbre un buen rato.
Mac.:(...) El celebérrimo Althusser abrió la puerta en persona, con jersey y camisa, sin corbata. Hizo sentar a su invitada en una butaca, exactamente enfrente del escritorio, desbordante de libros y dossiers, entre cajetillas de "Gitanes" y ceniceros sucios. Se notó en seguida que el hombre quería ser fiel a su imagen, difundida por los mass-media, de intelectual proletarizado o de proletario del intelecto (...) después de haber leído su prefacio a Pour Marx he empezado a interrogarme sobre el sentido de la vida de todos nosotros (...) No lo he entendido todo, mejor dicho, casi nada, pero acaso París sea ahora, sobre todo, una ciudad donde vive y trabaja un hombre como Althusser, como usted. Althusser no replicó. Se puso amable, ofreció un Gitane a su visitante , quien empezó a fumar con ansia. Pero el tabaco era fuerte, tosió y la cabeza le daba vueltas. Las sombras caían sobre el despacho y por las ventanas se distinguían apenas las hojas de los árboles, detrás de polvorientas cortinas. El gran astro estaba allí, reflexionando aún sobre lo que haría, como embalsamado detrás del escritorio. La alta frente blanca parecía la única cosa luminosa. Después rompió el silencio y dijo bruscamente:
Alt.: ¿Qué me dice de salir a cenar? -más exactamente utilizó la expresión popular "casser la croûte"-. Seguiremos hablando (...) Espere un momento, quiero presentarle a Hélène.
Mac.: (...tras pormenorizada descripción de Hélène) Después de cenar, fuimos al piso que Althusser ocupaba en la escuela, detrás de su despacho. En el cuarto de estar, Hélène sacó bebidas de un viejo mueblecito apolillado, licores de hierbas aromáticas, de colores (...) miré a mi alrededor y advertí que también la sala era tan austera como el despacho, y encima pobre. El despacho era la habitación más bonita, con la librería que formaba como una pared a sus espaldas, como un escudo, con el viejo escritorio, una única silla con respaldo de madera crujiente y, a la izquierda, un sillón antiguo de piel con la crin asomando por los brazos. En la pared, sujeto con chinchetas, había un cartel de Klee. A la izquierda del escritorio se abría la ventana, con un geranio canijo en el alféizar, una flor que jamás conseguiría brotar en aquel patio de piedra de la escuela "fábrica de cerebros".
A partir de entonces cogí la costumbre de ir a visitarlo. Me hablaba de todo. Una tarde se rió, mirándome curioso: "Ya, ustedes, en Italia, conocen sobre todo a Sartre, ¿verdad? Después de Rousseau, por lo demás, Sartre es el intelectual más honesto que Francia haya tenido. Pero no es un filósofo. Él mismo no se toma por un filósofo. Siento mucha admiración por él. Es un gran periodista, al igual que Lenin era un gran periodista (...) Yo he escapado a la mundanidad. También él lo ha conseguido. Un hombre profundamente honesto, que moral y políticamente nunca ha accedido a compromisos. Es lo que Marx decía de Rousseau. Su vida es modesta, sencilla, desprecia el dinero, no le da importancia".
(...) Gracias a Althusser me sentía segura y bien dispuesta hacia la vida. En su despacho, inmerso en una eterna penumbra incluso cuando había sol, donde se ensanchaban las manchas de humedad sobre la pared, Althusser hacía de mí un "cerebro filosófico", educándome pacientemente en su vívido pensamiento.
(...) necesité cierto tiempo para darme cuenta de que Hélène era su mujer desde hacía muchos años. Pero que no vivían juntos. Trabajaba en el CNRS, como socióloga, y vivía en un apartamento donde había una habitación para Louis, en la Tour Montparnasse. Lo comprendí una vez que él la acompañó primero a ella y después a mí, en su coche cubierto de una gruesa capa de polvo.
(...) A veces me hablaba de la École, para desmitificarla: "La Normale forma parte de los mitos de Francia. De ella han salido grandes hombres como Charles Péguy, Sartre, Nizan, aunque sea sobre todo un centro de rebelión individual. Y además, el ochenta por ciento de los normalianos se convierten en profesores de instituto y llevan vidas tristes y mediocres". (50-312)
Macciocchi: Althusser era el hombre de modales más gentiles y amables que yo haya conocido nunca... Tenía una alta frente pálida que se escurría hacia los cabellos castaños, los ojos celestes y como atónitos; las largas manos episcopales, siempre agarradas a los bordes de la cátedra cuando hablaba, o del escritorio, cuando recibía a sus amigos, como una tabla de salvación; en el estudio estaba protegido por el escudo de los libros, todos alrededor, sin solución de continuidad. A su izquierda se abría la ventana con el geranio aterido, que no lograba crecer en aquel patio de piedra de la escuela de la Rue d'Ulm. Cuando salía (y lo hacía con cualquier tiempo) se encasquetaba una gorrita y se ponía un impermeable lleno de manchas. Odiaba los salones, los círculos intelectuales, los snobismos parisinos. Rechazaba aparecer en televisión, hacerse fotografías; en una palabra, ser tratado como un hombre célebre.
Lo conocí en 1963 [1966, según todos los cálculos], en el apartamento de servicio de la gran escuela de filosofía, un lugar mítico y cerrado, donde Althusser llevaba una vida de benedictino, rodeado casi siempre sólo de hombres, sus estudiantes y sus escasos amigos. Una tarde, después de nuestra primera y larga conversación, la puerta del estudio se entreabrió y una mujer delgadísima, pequeña, asomó la cabeza gris, tímidamente, como pidiendo permiso. "Es Hélène", dijo Althusser. Pensé que era una celadora de la escuela, ya fuese por lo avanzado de la hora, ya por la discreción con la que ella se había asomado. Sólo después, al haber ido juntos los tres a cenar, comprendí que Hélène era desde hacía muchos años su mujer. Entre nosotros nació una amistad tumultuosa, pasional y discorde, que se ha mantenido a través de todas las tempestades, sin que nos hayamos perdido de vista ni un solo momento. Incluso cuando he batallado con Althusser por sus incoherencias políticas frente al PCF, sabía que el hilo de complicidad que se había anudado entre nosotros en aquél lejano año 1963 [1966?], seguía intacto.
Althusser no respondía a mis provocaciones. Sólo mediante Jacques Derrida supe que estaba deprimido o enfadado por aquello que yo escribía; o también que rechazaba testarudamente comentarlo. Acercándome a su casa, al inicio, encontraba a menudo a Hélène (que vivía en su apartamento de la Torre Montparnasse). Con el tiempo me di cuenta de que el desarrollo intelectual y político de Althusser estaba estrechamente trenzado con la existencia de la mujer a la que el otro día estranguló (...)
De vez en cuando, la encontraba vestida con una bata de lana gris y un gorro calado hasta las orejas, en el mercado de la Rue de Buri, donde escogía las primicias para su Louis. "He comprado el mejor jamón de Parma que se pueda encontrar en París, ese que le gusta a Louis"(...)
Intentábamos no contradecir a Hélène en las conversaciones que manteníamos en el polvoriento saloncito: sillas rígidas, un sofá que parecía de piedra, los licores de hierbas medicinales que ella servía, parsimoniosa. Una casa donde ningún objeto cambiaba nunca de lugar, y donde el póster de Modigliani, con un cuerpo de mujer descarnado, se despegaba por los bordes y otras flores languidecían en el alféizar de la ventana, sofocadas, entre las piedras del patio y la alta cancela de hierro que delimitaba aquella fábrica de cerebros filosóficos que era la Escuela Normal. (71-8)
6-1966 "A Waldeck Rochet, que admiraba a Spinoza y me habló de ello extensamente un día de junio de 1966". Dedicatoria de los Elementos de Autocrítica. (55-7)
14/16-7-1966 Clandestinamente se celebra en Andresy la Conferencia nacional de células marxistas-leninistas de la UEC. Una reunión previa de algunos delegados había tenido lugar en Abril de 1966. Desde entonces se sabía vagamente que existía una "organización" en el seno de la UEC. Los revisionistas no la tomaron muy en serio persuadidos de que permanecía en la órbita de Althusser.
En Andresy mientras tanto se reúnen unos sesenta militantes, de los cuales algunos vienen de provincias. Se leería un texto de Althusser que finalmente no asiste. El momento importante es la presentación de un informe político por un dirigente de la célula de Ulm. La cuestión es abiertamente planteada sobre si procede o no procede la adhesión a la Federación de Círculos marxistas-leninistas (después de Junio, MCF). Pero la respuesta estaba contenida en la pregunta. Los estudiantes de la UEC hacían tres reproches al MCF: 1º Desplegaba un anti-intelectualismo sumario. 2º Profesaba un estalinismo extremo. 3º Y que una organización cuyos miembros han salido en su mayoría del PCF, luego marcados por él, habrá de estar estigmatizada por el revisionismo.
El objetivo a largo plazo es pues la necesidad de llegar a ser un Partido. En lo inmediato es necesario continuar la lucha interna. Como en el pasado, el acento va a ser puesto en la formación teórica. (6-196)
El dato de que en esta Conferencia se leyera una carta de Althusser fue negado por Robert Linhart en una entrevista dada en París en 4-1986.(2-193)
8-1966 Publica "Cremonini, Peintre de l'Abstraction" en Démocratie Nouvelle 8. (2-345)
8-1966 Carta a Marta Harnecker sobre el ateísmo. (56-20, incl. parte)
10-1966 A la apertura de curso de la universidad, el principio de la lucha interna domina en todo momento, como testimonian algunos periódicos de células (Drapeau Rouge, célula Eugène Varlin por ejemplo). La justificación de esta posición será la necesidad de ganar un cierto número de círculos de provincias. Parece por tanto que la decisión de llevar la lucha a cara descubierta -que va a ocupar hasta final de año-, se debe a toda una serie de factores exteriores. Uno de ellos es el llamamiento ("l'Appel") lanzado por un grupo de estudiantes de la UEC que invita a los militantes (m.-l.) a unirse al MCF. La precaución dada por el MCF a este "Appel", la publicidad que le será dada en l'Humanité nouvelle, nº26 (3-11-66) será por otra parte uno de los puntos de desacuerdo entre la UJCml y el MCF. El Círculo de Ulm es en efecto vivamente criticado en este "Appel".
Si se examinan las publicaciones del Círculo de Ulm -los Cahiers Marxistes-Léninistes- cuyo primer número fue publicado en febrero de 1965 (extractos fueron reproducidos mas tarde en La Nouvelle Critique nº163), se distinguen diversos períodos, alguno de los cuales mantiene solo una relación remota con el marxismo-leninismo. Es la gran época de la "dictadura" de Louis Althusser y de las diversas tendencias que indudablemente coexistieron hasta el fin del verano de 1967. Están los "intelectualistas" puros para los que el estudio de la teoría marxista-leninista es por esencia independiente de toda práctica; hay un grupo para el que Cuba, después el "Che", son los modelos (Régis Debray escribirá en el nº 5 de los C.M.L.). Están aquellos que, poco a poco, después del fracaso de su tentativa de apartar a Althusser del PCF, después de haber tenido relaciones con Jean Baby, constituyeron el núcleo m.-l. de la UJCml. (6-196)
11/12-1966 El cambio de rumbo político e ideológico de los círculos m.-l. de la UEC aparece con el nº14 de los C.M.L. consagrado a la Gran Revolución Cultural Proletaria, toda vez que las críticas mas serias surgieron de ciertos textos que contiene, lo que no tiene nada de asombroso cuando se sabía que algunos de estos textos habían sido revisados por el mismo Althusser. Mas determinante fue la preparación de este C.M.L. que daba lugar a discusiones y a un trabajo de formación que tenía por eje la Gran Revolución Cultural Proletaria. (6-197)
3-11-1966 El MCF ataca a Althusser en un artículo no firmado aparecido en l'Humanité nouvelle. El principal reproche hecho a Althusser es el de que él, "pretende fiarse exclusivamente de un conocimiento absoluto, una teoría pura que verifique tan sólo una práctica teórica, es decir una actividad únicamente intelectual. Las consecuencias de este error fundamental son graves: Althusser se ve llevado a separar lo teórico de la vida política real, a aislarse del contacto con las masas, a rehuir la posibilidad de dar a sus hipótesis la única confirmación posible, la de la experimentación social. Es porqué Althusser, rechazando numerosos errores oportunistas de la dirección del PCF, cree poder limitar el debate al sólo plano filosófico y se abstiene de romper con una política, un partido en el que no ve que el revisionismo de principios y el revisionismo práctico constituyen una sola y misma realidad". (6-198)
30-11-1966 Es en ese contexto que el PCF interviene decidiendo la disolución del Círculo de Ulm. En una moción del 30 de Noviembre de 1966 el Círculo UEC de Saint-Cloud no parece aún presagiar la salida de la UEC ya que exige la reunión de un Congreso extraordinario de la UEC "suficiente para dictaminar sobre un punto: quiénes son los escisionistas". Esta moción anuncia la creación de un Colectivo de secretarios de sectores de París. (6-198)
6-12-1966 Es ese Colectivo (de la "U.E.C.F") el que convocará, con los círculos de la J.C. un mitin en la Sala de los Horticultores el 6 de diciembre, mitin en el que uno de los temas es la defensa de la Revolución Proletaria China y de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Con motivo de reuniones y conferencias, en los primeros días tuvieron lugar enfrentamientos físicos entre los m.-l. y los elementos revisionistas de la UEC y del PCF. El punto de ruptura llega. Lo había precipitado además la publicación de Garde Rouge (nº 1 de noviembre) que se presentó como el órgano de las Juventudes comunistas marxistas-leninistas de Nancy y que toma posición abierta contra el revisionismo del PCF. (6-198)
10/11-12-1966 En estas fechas se celebró "la primera sesión del primer congreso de la UJCml". La escisión de la UJCml arrastró lo que quedaba de los militantes de la organización estudiantil, o sea un núcleo de 200 a 300 militantes, concentrados en la región parisina. Con unas cuantas excepciones (Nancy, Lyon) la tendencia de Ulm no había tenido tiempo de implantarse en provincias. Pero pronto la UJCml iba a tener un importante flujo de adhesiones. (7-54)
16-12-1966 Un centenar de militantes de la UEC se reúnen y deciden la creación de la U.J.C.(m.-l.). La ilusión de la adhesión de Althusser aún se mantiene: tiene un doble beneficio. El más importante el de arrastrar a un cierto número de vacilantes hacia la ruptura. Y en segundo lugar, pero no menos importante, disuadir a aquellos que hubieran preferido unirse a una organización ya existente, una organización donde se encontraran los obreros, los trabajadores. En efecto, el MCF había sido llevado a atacar poco antes a Althusser en el artículo no firmado de l'Humanité nouvelle del 3-11-1966.
Al término de su Congreso constitutivo la nueva U.J.C.(m.-l.) hará público una Resolución política en la que se recogen las conclusiones (segundo texto). El tercer texto es el acta de nacimiento de una célula de provincias de la Unión, la de Lyon. En cuanto al primero, publicado en Garde Rouge, es el anuncio oficial de la creación de la U.J.C.(m.-l.). (6-198)
A la fundación en Diciembre, la UJCml contaba entre otros con Robert Linhart, Jacques Rancière, Pierre Victor y Dominique Lecourt. Balibar y otros, por contraste, siguieron a Althusser persistiendo en el PCF. (2-193)
En un espacio de 6 meses, la UEC había dado vida a dos organizaciones nuevas, la JCR y la UJCml (...) La UEC perdió toda su sangre militante y no pudo sobrevivir a tal gestación. Rápidamente se convirtió en un grupúsculo más y probablemente uno de los más débiles. Fueron sus hijos ilegítimos la JCR y la UJCml, los que heredaron sus funciones. En adelante serían ellos quienes iban a desempeñar el papel de los comunistas en el medio estudiantil. (7-55)
11/12-1966 La base de la ruptura que en el otoño de 1966 dio nacimiento a la UJCml no era ya la lucha contra el humanismo sino la Revolución cultural. Y la creación de la UJ en modo alguno era el desarrollo lógico de la empresa althusseriana. Ella Había supuesto en los hechos una doble separación del núcleo de los "políticos" del círculo de Ulm; con el grupo de Cahiers pour l'analyse, preocupado al principio por desarrollar la problemática teórica del "sujeto", y después con el grupo de los althusserianos de estricta obediencia, preocupado por quedarse en el Partido; separación a la cual había correspondido una fusión con elementos de la izquierda estudiantil venida de otros horizontes. (8-94)
11/12-1966 Publica "Sur la Révolution Culturelle" en los Cahiers Marxistes-Léninistes,14. (2-345)
Desde el número 14 en adelante (11/12 1966), los C.M.L. se convirtieron en el órgano teórico y político de la UJCml. El primero de tres números estaba dedicado a la Gran Revolución Cultural Proletaria; entre los artículos sin firma que contenía, uno se titulaba "Sur la Révolution Culturelle", elegido por Claude Prévost del PCF como un terrible aviso de los extremos a los que el marxismo de Althusser en manos jóvenes podía conducir. El artículo al final era del propio Althusser, según mas tarde señaló Rancière y confirmó Etienne Balibar en entrevista de Junio de 1985. (2-193)
Macciocchi: Era, aquella [la de Althusser], la obra filosófica que desde 1964 había nutrido en el mundo a las nuevas generaciones: antiestalinistas, revolucionarias, contestatarias, maoístas; la generación del 68, que imprimió, en los subterráneos de la escuela, bajo el apartamento de Althusser, una revista rojo fuego con los textos de Mao sobre la dialéctica. (71-9)
29-12-1966 A diferencia de Lévi-Strauss, quien afirma en 1983 no haber leído Pour Marx ni Lire le Capital, en una ocasión por lo menos Lacan devolvió el interés mostrado por Althusser hacia su obra. En Figaro Littéraire del 29 de Diciembre de 1966, Lacan declara su convicción de que la división althusseriana del pensamiento de Marx podía ser tomado como definitivo. (2-65)
1967 aprox. (Bernard-Henri Lévy) Benny Lévy (o Pierre Victor) no se acuerda seguramente del siguiente episodio, del que yo he conservado, con razón, un recuerdo muy preciso. Acabo de entrar en el "hypokhâgne" [Khâgne: curso de preparación para el ingreso en la Escuela Normal Superior. Hypokhâgne: curso precedente al khâgne]. Mi padre, un poco espantado por las mediocres notas de mis primeras disertaciones en francés, me envía, para consulta, a su amigo Jean-Pierre Vernant. Vernant, después de un rápido examen, me remite a su vez a un tal Louis Althusser. El cual me recibe en su famoso despacho, en la planta baja de la Escuela Normal, y muy profesional, muy en el papel de gran galeno que, seguro de su diagnóstico, te pone en manos de su interno más brillante, hace descender inmediatamente a un normaliano de rostro afilado que, al instante, comprendo que ve en mí al prototipo de hijo de familia con problemas de curso que, en la jerga de la escuela -lo sabré muy pronto-, llaman "tapir enjundioso". Me acuerdo de una sesión. Tal vez dos. me acuerdo de una presencia distraída, ausente, con algo de falso en la manera de hablarme, en el tono de explicación del texto (un poema de Ronsard, me parece; a menos que no sea Agrippa d'Aubigné) que ya el "gran jefe" de los maoístas parisinos se sintió impelido a improvisar y que me hacía pensar en una película mal doblada. (72-340)
B.-H. Lévy: Althusser. Las clases de Althusser. ¿Quién, en mi generación, puede jactarse de haber seguido una clase de Althusser? La generación anterior, vale. Los Balibar. Los Rancière. Todos esos althusserianos de la primera hornada que "cayeron" en un años en que él se sentía mejor y, milagrosamente, dio un curso. Bueno, un curso... Si es que se puede llamar a eso un curso. Una sesión... Dos acaso... Un seminario colectivo al que reservaba una hora... Dos... Y luego nada... El silencio... la extraña postración en que mi generación se lo encontró... Althusser era un maestro que no enseñaba. Un profesor que no daba clases. Contrariamente a lo que suele pasar -un discurso, ninguna pregunta-, la pregunta estaba ahí, pero era el discurso lo que faltaba. Los althusserianos nos contábamos por millares. Esperábamos. Acechábamos. Especulábamos hasta el infinito sobre las posiciones que adoptaría o no. Una sola palabra nos ocupaba. Un fragmento hacía nuestra felicidad. Cuando, por ventura, uno de nosotros encontraba en una vieja revista un artículo suyo desconocido, eso era motivo de fiesta en el Landernau. Fotocopias a ultranza. Se pasaba de mano en mano como un samisdat. Se lo veneraba como una reliquia. Pero por lo que toca a los cursos, a los verdaderos cursos, por lo que toca a las lecciones que anunciaba, en principio, al comienzo de cada año -después de todo, ¿no era él nuestro "caimán" de filosofía?-, el año pasaba, cada vez, sin que el curso hubiera comenzado. Pasé cuatro años en la Escuela Normal. Nunca oí hablar a mi profesor (...) "Esta teoría sobre esto o aquello, de la que, por el momento, no disponemos más que de las piedras angulares..." ¡Ah, esas famosas "piedras angulares" del althusserismo triunfante! ¡Esos eternos "cimientos", incansablemente reforzados, de los que no veíamos surgir nunca edificio alguno! Tenía un aire tan seguro de sí mismo, al decirnos eso... Parecía saber lo que decía... Adónde iba... Estamos en los prolegómenos -pensábamos-, ya llegará el sistema... Louis Althusser ha muerto. Nos hemos quedado en los prolegómenos. (72-407)
1-3-1967 Escribe una carta a Régis Debray a propósito de "¿Revolución en la revolución?", que luego se publica como anexo en "La crítica de las armas". (2-261)
1/8-1967 Constituida en Diciembre de 1966, la UJCml tuvo cierta boga en los medios estudiantiles. Era la época en que la Gran Revolución Cultural Proletaria entusiasmaba a los intelectuales culpabilizados. Al núcleo inicial de la UEC se fueron añadiendo otras adhesiones procedentes de horizontes diversos: militantes disgustados por la tendencia Hermier-Cathala, huérfanos que se apresuraban a sustituir al padre (Waldeck Rochet) que acababan de perder por otro padre (Mao); jóvenes intelectuales althusserianos atraídos por la reputación de los ulmianos en materia de teoría; ex minoritarios de la UNEF que buscaban el antídoto de lo que fuera su práctica sindical: masa de diletantes seducidos por la Revolución Cultural y fascinados por 700 millones de chinos...
La UJCml desplegó considerable actividad. Su evolución se subdivide claramente en dos períodos. De diciembre de 1966 a julio y agosto de 1967, la UJCml sigue el derrotero intelectualista de la tendencia ulmiana; en el verano de 1967 la agita una grave crisis interna, al término de la cual sufre una profunda mutación y toma frenéticamente el camino del populismo.
La crisis del verano de 1967 constituye para la UJCml un verdadero "corte epistemológico". Cuando acabó la crisis, la UJCml no solamente había cambiado de orientación política, sino también de práctica militante y de modo de organización. Verdaderamente había cambiado de "problemática". Renunciando a Althusser y Lenin, "impone en el puesto de mando la autoridad absoluta del pensamiento maoísta".
"La actividad teórica de los marxistas-leninistas representa un antecedente absoluto para una justa dirección de la actividad práctica". Este precepto, sacado de un artículo de fondo de Garde Rouge nº3 constituye el fundamento de la orientación política de la UJCml de diciembre de 1966 al verano de 1967.
La UJCml no ha analizado la formación social francesa. No ha estudiado la situación concreta de las masas laboriosas. Ni siquiera tiene en su masa el dominio de los conceptos que permitirían tal análisis. Su intervención política en cualquier nivel no tendría pues, fundamento científico y sería necesariamente empírica, pragmática y errónea. Reflejaría las presiones pequeñoburguesas que obran en esa organización. Ahora bien, una línea de acción errónea no dejaría de engendrar deformaciones ideológicas correspondientes a sus errores; repercutirían así en el nivel teórico y crearían nuevos obstáculos a la elaboración de una línea justa.
Por lo tanto, la UJCml se abstiene temporalmente de intervenir en lo político (salvo en las luchas de apoyo al pueblo vietnamita, porque en ese punto preciso, la cuestión se plantea de modo diferente: China popular ha definido una posición clara y neta, universalmente aplicable). En lo que toca a las luchas de clase en Francia, es el momento de darse doblemente al estudio de los clásicos del marxismo, empezando por Marx y Lenin, para empaparse de sus métodos y asimilarse sus conceptos; y la escuela de formación experimentada en tiempos de la UEC, transformada y mejorada, llenará en adelante esta función.
Y estudio también de la formación social francesa, por medio de la compilación de estadísticas, la lectura de los especialistas burgueses y las "encuestas" entre las masas populares. Al final de este vasto movimiento de estudio y de encuestas, los marxistas-leninistas tendrán en mano los datos necesarios para la elaboración de un programa comunista. Entonces podrán formar un partido y pasar a la acción con consignas y objetivos de lucha científicamente determinados. Mientras tanto, deben dispersarse entre las masas, recoger información social y propagar las ideas marxistas.
El carácter superintelectual de esta orientación se acentuó aún más en el nivel de la aplicación. La escuela de formación tuvo mucho éxito y la frecuentaron 200 a 300 estudiantes, dos veces por semana. Pero (fenómeno curioso para los defensores de la Revolución Cultural) estaba concebida siguiendo el modelo del curso magistral: exposición-mazazo de dos horas de reloj, seguida de escasas preguntas. Nótese que el estudio de Marx (El Capital) y de Lenin era mucho más amplio que el estudio de Mao.
La prensa de la UJCml, Les Cahiers Marxistes-Léninistes, Garde Rouge, los primeros números de Servir le Peuple, era para intelectuales refinados. Los artículos eran interminables disertaciones de normalistas (excelentes a veces), redactadas con un estilo imponente y sembradas de "coqueterías intelectuales".
El movimiento de encuesta más que nada es el que nos permite captar el carácter intelectualista de la orientación marxista-leninista. El "trabajo de encuesta" se concebía como un momento necesario en la elaboración del programa comunista y debía producir análisis concretos que servirían para formular un cuerpo de reivindicaciones. Se realizaba esa labor en tres tiempos: el primero se dedicaba a la fase preparatoria, en que se trataba de examinar con enfoque marxista la documentación existente acerca del objeto de la encuesta, para determinar su "problemática".
El segundo tiempo se empleaba en formar el equipo de investigación, para lo cual se seleccionaban los militantes "mejor preparados". Finalmente, venía la encuesta propiamente dicha. Esta encuesta sobre el terreno era un ejercicio de validación de las teorías construidas en la fase preparatoria. Los que realizaban las encuestas trataban ante todo de "concretar sus análisis" e ilustrar su tesis inicial mediante una serie de casos concretos.(...)
Los dirigentes de la UJCml justificaban esta orientación con muchas citas de Lenin. "La conciencia socialista -había dicho éste- es algo introducido desde fuera en la lucha de clases del proletariado y no algo que ha surgido espontáneamente... Pues el movimiento obrero espontáneo es trade-unionismo y el trade-unionismo implica precisamente la esclavización ideológica de los obreros por la burguesía" (¿Qué hacer?).